Septiembre conmovió al país. La pobreza, obligada a la autoconstrucción en la orilla de las ciudades, y la impunidad, materia prima de la corrupción, saltaron al escenario. Y también la gente desachicada. brinda una revisión de la organización popular tras los sismos de 1985 y 2017. Las de este número son voces contra el olvido; invitan a la batalla, remendando la memoria, cantando el encuentro con el otro.

No.

ENTRADAS

Los damnificados de los sismos
Vivienda y políticas públicas


Silvia Reza Cisneros

El Consultorio de Arquitectura Práctica es un colectivo que transmite técnicas y estrategias de diseño participativo mediante manuales y talleres en universidades de todo México. A raíz de los sismos de 2017, los miembros del Consultorio formamos Pie de Casa, una asociación para construir viviendas temporales y reconstruir, junto con personas damnificadas, predios dañados. Si bien estamos respondiendo a una emergencia, buscamos que nuestro trabajo forme parte de la solución de problemas más antiguos y profundos en el país, que están ligados a la arquitectura y su planificación.

Contar con una vivienda adecuada significa disponer de un lugar con espacio, seguridad, iluminación, ventilación, infraestructura básica y condiciones propicias en relación con el trabajo y los servicios básicos; todo ello a un costo razonable (Estrategia mundial de la vivienda hasta el año 2000). La falta de vivienda adecuada afecta el correcto desarrollo de una sociedad. Desde 1991, la Organización de las Naciones Unidas estimaba que existían en el mundo alrededor de 100 millones de personas sin hogar y otros mil millones alojados en viviendas inadecuadas (Observación general número 4 del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas). Sorprendentemente, las cifras no han sido actualizadas oficialmente hasta el día de hoy.

Por su parte, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) estima que, hasta 2009 –hace casi ya una década–, 34% de la población en México no contaba con vivienda adecuada; 28% de esa cifra habitaba zonas urbanas y 58% zonas rurales. Las cifras son muy superiores a las de países como Chile, 23%; Uruguay, 26%, y Venezuela, 29%, donde la falta de vivienda no supera un 30% (Un espacio para el desarrollo, editado por César Patricio Bouillon).

Entre las causas de la falta de vivienda digna se encuentran la falta de empleo formal, los altos intereses hipotecarios y los altos precios de la vivienda, la concentración en las zonas urbanas y los intereses económicos de las inmobiliarias. Influyen también otros factores sociales, económicos y políticos vinculados a las decisiones que los gobiernos han tomado desde los años cincuenta del siglo XX. Como consecuencia de este conjunto de factores, se han incrementado procesos como la gentrificación y los asentamientos irregulares.

Las políticas públicas para dar respuesta al déficit de vivienda han sido poco efectivas. En cuanto a los asentamientos informales, las posturas oficiales se han caracterizado por permitir su legitimación y, en algunos casos, su legalización sin un plan o proyecto de mejoramiento del hábitat que beneficie de manera integral a la ciudadanía.

La problemática se hace evidente cuando ocurren emergencias derivadas de fenómenos naturales, como los sismos del 7 y 19 de septiembre de 2017. Los distintos órdenes de gobierno, que no cuentan con un proyecto que abata la falta de vivienda, han permitido asentamientos en lugares no aptos: barrancas, cañadas y lomeríos, o en suelos fangosos en varios estados. Esto ha resultado en la pérdida de vidas humanas y el incremento en el déficit de vivienda.

Jojutla

por Pedro C. Cortés

Pedro C. Cortés (1991)


Mexicano, nació en el Distrito Federal. Fotógrafo y narrador. Estudió Creación Literaria en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México y en el Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia. Ha publicado sus trabajos en la revista Warp y en la Revista Vicio, así como en diversos periódicos del país. Es profesor de creación literaria y ha dictado cursillos en la Biblioteca Vasconcelos. Como fotógrafo, ha desplegado su acción particularmente en el paisajismo, el retrato y el fotorreportaje. Le gusta autodefinirse como cronista a ratos, fisgón de tiempo completo. Entre las influencias que reconoce están las de Stanley Kubrick, Juan Rulfo y Kevin Johansen. A menudo, manifiesta que ama el cubo Rubik.



En San Gregorio Atlapulco, Xochimilco, en la capital del país, se estima que 60% de las viviendas sufrió daños. Lo anterior permite dimensionar el problema que implica no atender o, peor aún, ignorar que existen asentamientos en una zona de chinampas. San Mateo del Mar, Oaxaca, donde 80% de las viviendas resultó dañado, visibiliza la precariedad de las construcciones en muchas comunidades rurales. Los daños irreparables en 90% de las casas de Hueyapan, Morelos, nos obligan a reflexionar sobre las condiciones que han orillado a cientos de familias a realizar autoconstrucción sin asesoría técnica. Las afectaciones por los sismos pusieron en evidencia el grave problema que el Estado le genera a su población al no tutelar el derecho a una vivienda adecuada.

La respuesta ante los sismos también ha sido alarmante. La falta de coordinación entre los equipos de rescate, Protección Civil, la Marina, el Ejército y la sociedad organizada, así como la falta de herramientas especializadas para el rescate de personas en la Ciudad de México, sólo descubrió parte de lo que acontece: los gobiernos federal, estatal, municipal o delegacional no están preparados para afrontar desastres naturales, especialmente a gran escala.

No existen políticas públicas para el resguardo de damnificados en viviendas emergentes, ni programas que informen, en tiempo real, sobre las necesidades de las zonas afectadas –permitiendo articular y canalizar las donaciones y los víveres. Y, por supuesto, no hay una política pública capaz de acometer la reconstrucción de las más de 180 mil viviendas que se necesitan.

Los problemas aquí descritos tienen un eje común: la falta de participación social en el diseño de estrategias. Mientras el Estado no asuma que la participación social en la elaboración de las políticas públicas es esencial para la construcción y el mejoramiento del hábitat, los esfuerzos aislados darán resultados marginales y beneficiarán a aquellas inmobiliarias y empresas de personas cercanas a los gobernantes.

Las emergencias son una oportunidad para el cambio de paradigmas en distintos ámbitos, también en la construcción y la planeación urbana. La participación social debe dejar de ser vista como un asunto demagógico y de legitimidad de las acciones de los gobiernos. La construcción colectiva de soluciones debe empezar a verse como la alternativa para mejorar la calidad de vida de la sociedad.

El Consultorio de Arquitectura Práctica surgió como una iniciativa para generar, a través del diseño participativo, herramientas que contribuyan a la implementación de proyectos arquitectónicos de carácter social en las comunidades; es decir, a través del desarrollo de soluciones colectivas a problemáticas localizadas. Creemos que la vinculación entre organizaciones sociales, universidades y comunidades es fundamental para poder llevar a cabo proyectos sociales que realmente respondan a las necesidades de la población. Es por ello que nuestras estrategias se basan en la capacitación y unión de estos tres actores.

Todos los integrantes del Consultorio participamos en proyectos arquitectónicos en comunidades rurales cuando éramos estudiantes de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México. Al descubrir que cada proyecto se realizaba a partir de una metodología distinta, a pesar de que tenían objetivos similares y enfrentaban obstáculos parecidos, decidimos sistematizar los conocimientos adquiridos en el proceso de trabajo.

En 2016, mediante grupos de trabajo, produjimos tres manuales. El primero está dirigido a universitarios; el segundo, a comunidades organizadas; el tercero, a organizaciones que muchas veces funcionan como mediadores entre universidades y comunidades. Durante 2017, realizamos talleres de diseño participativo en distintas ciudades de México para transmitir nuestros aprendizajes y distribuir los manuales.

Desde Pie de Casa, los miembros del Consultorio hemos iniciado distintos proyectos de reconstrucción y acompañamiento. En el Multifamiliar Tlalpan, en colaboración con el Taller Carlos Leduc Montaño, hemos construido viviendas temporales. Además, estamos trabajando en Ecatzingo, Estado de México, con un proyecto de reconstrucción social del hábitat que, a partir de un proceso de diálogo, integra las visiones de arquitectos y damnificados.

Silvia Reza Cisneros (1984)


Mexicana, nació en el Distrito Federal. Arquitecta. Ha publicado en el Libro negro. La elección de 2015 y sus autoridades y en la revista Portavoz. En la nómina de sus trabajos destacan el conjunto ecoturístico de Santa María Cuquila, en Oaxaca; el albergue de la Coordinadora de Estudiantes Becarios de la Universisad Autónoma de Zacatecas, reconocido con la medalla de plata en la Bienal Nacional de Arquitectura Mexicana y el tercer lugar en el Premio Obras Cemex; así como la Casa Central de la Cultura Popular Villa 21-24, en Buenos Aires. Directora del Consultorio de Arquitectura Práctica.