Cada escritor comparte sus memorias como el pan. Unos descubren en la poesía el cauce. Otros; en el cuento, con narraciones tan exactas como el pulso de un reloj. En todos, el eco de la literatura, la verdad de uno que es la verdad de otros. El dossier es uruguayo-argentino, pero el arte no tiene bandera. Por eso decía Barís Pasternak que el único poder del escritor es el de no deformar la voz de la vida que suena dentro de él.

No.

ENTRADAS

Poema


Valeria Wozniak


Una resurrección


Las calles destilan el licor agridulce
que brota desde el silencio,
entonces me confundo con el brillo
del ocaso para verte
dormir callada sobre la palma de mi mano,
sobre el eterno susurro que dejan las hojas
del otoño al morirse añejas.

Afuera
deambulan las almas que no han conocido
del amor y de sus victorias gloriosas.

¿Has notado cómo el firmamento
colapsa en luces intermitentes?

Se acerca la noche,
desde lejos se anuncia el sagrado
despertar de la tierra y sus guerreros luminosos.

Mientras nos llega el instante,
sigamos fabulando la parodia de
amarnos bajo la absurda
fatalidad de días calcados,
sigamos fingiendo no saber adónde nos lleva
el corazón que explota en tu nombre y el mío,
sigamos muriendo y resucitando,
olvidándonos y reconectando en una imagen
idéntica que nos explote
súbitamente en la retina.

¿Te has preguntado
adónde escaparemos cuando el viento empiece a gemir
su canción oscura?

Tal vez regresemos al paisaje estático,
suspendido en el tiempo,
en el cual quedaron nuestras almas
imprimiendo las bitácoras del viaje
o quizás los hechiceros del alba nos reciban
en su refugio mientras los sueños se detienen.

¡Cuánta deliciosa quietud anida en la caótica
incertidumbre!
¡Qué dantesco desvarío!

Yo sólo espero que no fallen mis pies
en medio de la desaforada frialdad de los escombros.

Quiero llegar a las puertas,
a la línea final que divide el horizonte,
a resucitar en tus brazos,
a besarte desenfrenadamente,
a explotar en tus sentidos.

No tengas miedo.
No hay nada que temer.
El sol derrumbará su reino sobre
el universo que augura un renacimiento,
es lógico que necesite sentirte mía.

¿Has notado que me desintegro en millones
de partículas cada vez que recuerdo los designios?

Sólo espero poder reconocerte otra vez en la desaforada
virginidad del nuevo camino.

Sin título

de Noémie Boullier

Noémie Boullier (1980)


Francesa, nació en Aix-en-Provence. Cursó estudios en la École supérieure d’art d’Aix-en-Provence que no concluyó. Prefería pintar en su casa hasta quedarse dormida, con las manos llenas de pintura. Emigró a México a los veinte años. En Oaxaca, su vocación se volvió su profesión. Autodidacta, se perfeccionó haciendo grabados con Gerardo de la Barrera y litografía, poco después, con Per Anderson, en el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca. A Boullier le gusta contar que, cuando pinta y dibuja, surgen solitas las bestias humanas, sus manos, sus miradas. Que un ojo es casi siempre la primera cosa que aparece. Sus creaciones son austeras en el uso del color y testimonian un tratamiento minucioso de la sensualidad. Ha expuesto en México, España y Francia. Creció en el campo, entre cartones, tijeras, botes de pintura y colores.


Valeria Wozniak (1976)


Argentina, nació en Córdoba. Poeta. Cursó Letras Modernas en la Universidad Nacional de Córdoba. Sus poemas han sido publicados en las antologías Bitácora, La lenta obsesión y Puente de almas. Dirigió la revista Nueve musas. Desde niña comenzó a escribir e incursionó definitivamente en la literatura después de leer Mi planta de naranja lima de José Mauro de Vasconcelos, su primer libro de cabecera. Actualmente tiene en preparación una novela. Se declara devota de la obra completa de Alejandra Pizarnik y de la literatura fantástica. Escribe porque así se acerca a los silencios que busca.