Cada escritor comparte sus memorias como el pan. Unos descubren en la poesía el cauce. Otros; en el cuento, con narraciones tan exactas como el pulso de un reloj. En todos, el eco de la literatura, la verdad de uno que es la verdad de otros. El dossier es uruguayo-argentino, pero el arte no tiene bandera. Por eso decía Barís Pasternak que el único poder del escritor es el de no deformar la voz de la vida que suena dentro de él.

No.

ENTRADAS

Poema


Laura García del Castaño


Retroceder
de la presa al viaje de la flecha,
a la contemplación del bosque, a la pupila del cazador.

Retroceder
del cuerpo vencido al correr del tiempo, a la noche del brindis, a diversas puertas,
a tus manos que abrieron.

Toda herida no es más que la unión de un trayecto por sus puntos invisibles.

Sin título

de Noémie Boullier

Noémie Boullier (1980)


Francesa, nació en Aix-en-Provence. Cursó estudios en la École supérieure d’art d’Aix-en-Provence que no concluyó. Prefería pintar en su casa hasta quedarse dormida, con las manos llenas de pintura. Emigró a México a los veinte años. En Oaxaca, su vocación se volvió su profesión. Autodidacta, se perfeccionó haciendo grabados con Gerardo de la Barrera y litografía, poco después, con Per Anderson, en el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca. A Boullier le gusta contar que, cuando pinta y dibuja, surgen solitas las bestias humanas, sus manos, sus miradas. Que un ojo es casi siempre la primera cosa que aparece. Sus creaciones son austeras en el uso del color y testimonian un tratamiento minucioso de la sensualidad. Ha expuesto en México, España y Francia. Creció en el campo, entre cartones, tijeras, botes de pintura y colores.


Laura García del Castaño (1979)


Argentina, nació en Córdoba. Poeta. Entre sus libros figuran La vida en que sueñas, El animal no domesticado, El sueño de Sara Singer y Los demonios del mar. En 2001 obtuvo el segundo premio en el Certamen Literario Municipal Cultura Viva, en Misiones. De formación autodidacta, Vicente Aleixandre y Edgar Bayley son sus autores de cabecera. Es empleada de una funeraria desde hace más de una década y se dedica, además, al café literario La bandada, que abrió hace siete años. Le obsesiona el tiempo. Dice que es un perro que siempre está tironéandonos de la ropa. Le gustan los animales indómitos.