Un grito de amor y de guerra. Para Miguel Hernández, la poesía era una verdad insinuada, preciosa y recóndita como una mina. Las voces que aquí concurren se entienden bien con las palabras, con sus abismos reales y tempestades. Ellas no sólo sugieren otra vida; la incitan para que brote, para tocar el grito que la habita. Es la literatura la gran biografía del mundo y ofrecemos algunas notas de su interminable canción.

No.

ENTRADAS

Dos poemas


Mariela Laudecina


Estoy tan triste
como si hubiese muerto alguien, dije
Vos me veías llorar, desesperabas
yo insistía, se me va a pasar
Pero no
el llanto ascendía hasta rajar el techo
caían pedazos de cielo raso, de ladrillos
y vos me cubrías con los brazos primero
luego ponías el cuerpo
no te importaba el dolor
Y cuando al fin silencio
yo exhausta, vos magullado
nos sacudíamos el polvo
limpiábamos el living
y nos acostábamos abrazados.

Sin título

de Noémie Boullier

Noémie Boullier (1980)


Francesa, nació en Aix-en-Provence. Cursó estudios en la École supérieure d’art d’Aix-en-Provence que no concluyó. Prefería pintar en su casa hasta quedarse dormida, con las manos llenas de pintura. Emigró a México a los veinte años. En Oaxaca, su vocación se volvió su profesión. Autodidacta, se perfeccionó haciendo grabados con Gerardo de la Barrera y litografía, poco después, con Per Anderson, en el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca. A Boullier le gusta contar que, cuando pinta y dibuja, surgen solitas las bestias humanas, sus manos, sus miradas. Que un ojo es casi siempre la primera cosa que aparece. Sus creaciones son austeras en el uso del color y testimonian un tratamiento minucioso de la sensualidad. Ha expuesto en México, España y Francia. Creció en el campo, entre cartones, tijeras, botes de pintura y colores.




El amor no es libre
Si lo fuera sería más sencillo
de un solo color, de sola materia
para no confundirse con otros destellos
No sería el péndulo contradictorio
ni la cosa deforme que te golpea
El amor no es libre
ni podrá serlo nunca
Es fantasía en boca de los que anhelan
no ser heridos, abandonados
Quieren convencerse a todo discurso
de la capacidad de soltar lo impensado
El amor es el esclavo más abyecto que inventamos
para tener algún propósito que valga la pena.

Mariela Laudecina (1974)


Argentina, nació en Mendoza. Poeta. Reside en Córdoba. En su bibliografía poética se anotan: Hacia la cavidad, Ciruelas, Intiyaco, Tomo las decisiones con los pies, Perfume de jarilla, La culpa es del sueño y El bosque de las mujeres amadas, de reciente aparición. Ha publicado una novela: El cielo es para los ángeles. Dirige la colección de poesía Mambo Nicanor en la editorial Buena Vista. A los diez años compuso su primer poema, La noche, guardado devotamente por su madre. Entre otros, Roberto Juarroz, Idea Vilariño y Olga Orozco han cimentado su obra. Cantar tango y jazz es su gran afición.