Aunque vivimos yendo de la condición fortuita al destino de las tragedias griegas, la existencia es la única realidad de veras irreductible. Un caballo que nadie doma. Y con esa libertad de fondo, los hechos hablan, ofrecen sus respuestas. La historia del café, el mercado en el fútbol infantil y la autoconstrucción como resultado de la organización social son tres ventanas por donde mirar el espectáculo de la vida.

No.

ENTRADAS

Manuales de autoconstrucción
Arquitectura y organización social en 1985


Pablo Landa Ruiloba

Con la expansión de la mancha urbana, desde finales del siglo XIX las familias de clase alta de la Ciudad de México se mudaron al poniente, dejando atrás grandes casas organizadas en torno a patios centrales. Muchas de esas casas fueron subdivididas en pequeños departamentos y se convirtieron en vecindades habitadas por familias de clase trabajadora. En los años cuarenta, el gobierno mexicano congeló las rentas y las propiedades perdieron importancia como fuente de ingresos para sus dueños. Pronto dejaron de darles mantenimiento. Hacia los años setenta, muchas estaban en mal estado; incluso en algunas colapsaron los techos, causando la muerte de sus ocupantes.

En 1977, los miembros de la Unión de Vecinos de la Colonia Guerrero (UVCG), con la asistencia técnica del arquitecto y jesuita Carlos Espinoza, prepararon un manual para reparar los techos. Este manual establece la importancia de remover hojas, lodo y objetos pesados de las azoteas, y explica cómo apuntalar estructuras con pilotes de madera. El manual se imprimió en hojas tamaño carta, se distribuyó en fotocopias en las vecindades y sirvió como guía para su mantenimiento. Y fueron los propios inquilinos quienes, en jornadas de trabajo colaborativo, aseguraron su entorno.

En 1985, un terremoto sacudió la Ciudad de México. Según el organizador comunitario Francisco Saucedo, “Si en los sismos del 85 la colonia Guerrero no tuvo tantos derrumbes y muertes que lamentar, como en otras zonas, esto se debió a las decenas y decenas de arreglos de viviendas, de apuntalamientos, de aligeramientos de techos, etc., que se hicieron durante los años previos al sismo por estas recreativas, solidarias y valiosas jornadas de trabajo” (“La experiencia organizativa en la colonia Guerrero y su trascendencia”, El Asunto Urbano, núm. 4). Los residentes de las vecindades que no colapsaron pudieron entonces ayudar a los damnificados a organizarse para defender su derecho a permanecer en los sitios que habitaban y a reconstruir sus viviendas.

Sin título

de Noémie Boullier

Noémie Boullier (1980)


Francesa, nació en Aix-en-Provence. Cursó estudios en la École supérieure d’art d’Aix-en-Provence que no concluyó. Prefería pintar en su casa hasta quedarse dormida, con las manos llenas de pintura. Emigró a México a los veinte años. En Oaxaca, su vocación se volvió su profesión. Autodidacta, se perfeccionó haciendo grabados con Gerardo de la Barrera y litografía, poco después, con Per Anderson, en el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca. A Boullier le gusta contar que, cuando pinta y dibuja, surgen solitas las bestias humanas, sus manos, sus miradas. Que un ojo es casi siempre la primera cosa que aparece. Sus creaciones son austeras en el uso del color y testimonian un tratamiento minucioso de la sensualidad. Ha expuesto en México, España y Francia. Creció en el campo, entre cartones, tijeras, botes de pintura y colores.



A partir de 1985, la UVCG, junto con otras organizaciones, produjo nuevos documentos de difusión. Se generaron decenas de folletos con consejos para motivar y encauzar la participación, y para transmitir conocimientos básicos sobre temas legales y arquitectónicos. Documentos como Proyecto de reconstrucción de viviendas en las colonias Guerrero y Morelos y Organización vecinal para la reconstrucción muestran de manera elocuente la interdependencia entre arquitectura y procesos sociales. En ellos se habla de la reconstrucción como tarea en la que colaboran personas con distintos perfiles y en la que se integran conocimientos técnicos y procesos de diálogo.

El trabajo de reconstrucción y organización vecinal en la Guerrero fue una de las primeras experiencias de gestión comunitaria fuera de la esfera del Estado en México. Su multiplicación en otros sitios condujo a la transformación de la vida política del país –fue tal la importancia del trabajo realizado en las colonias Guerrero, Peralvillo, Morelos y otras del centro de la Ciudad de México que Carlos Monsiváis lo registró en “No sin nosotros”. Los días del terremoto, 1985-2005. Los vecinos de la Guerrero siguen trabajando juntos. Sus esfuerzos a lo largo de cuatro décadas, cimentados en la difusión de información y conocimientos técnicos para la toma de decisiones, el cultivo de relaciones sociales horizontales y el impulso al trabajo comunitario, hoy son un modelo.

La respuesta inmediata al terremoto de 2017 fue similar a la de 1985. Una vez más, los protagonistas del rescate y atención a las víctimas fueron los voluntarios. Los ciudadanos han puesto en marcha un sistema de organización descentralizado, sustentado en la solidaridad y la ayuda mutua. Como en 1985, la falta de autoridad moral del gobierno le permitió a la ciudadanía ocupar su lugar. Ahora bien, ¿qué información se necesita para encauzar y mantener activos los procesos de organización social de 2017?, ¿con qué medios y qué estrategias?

Los manuales son la síntesis de conocimientos complejos que buscan facilitar procesos de autogestión. Los cuatro documentos que aquí compartimos, en versión descargable, pretenden servir como modelo para las estrategias comunicativas en el presente. Otra vez, distribuir libremente información para la reconstrucción puede ser la base de importantes transformaciones políticas.



Nota: Los manuales son cortesía de la Unión de Vecinos de la Colonia Guerrero.

Manuales de autoconstrucción

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Pablo Landa Ruiloba (1983)


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